SEGUIMIENTO

Llevaba un rato esperando que saliera de la tasca en la que había entrado. Cuando lo vio salir se preparó para continuar con el seguimiento. Temblaba y aunque hacía frío sus temblores se debían más bien a lo que había visto hacer a aquel tipo  hacía un momento. Como , sin mediar palabra, le había clavado el cuchillo hasta el mango a aquel grandullón que para él era un gigante y con una frialdad que solo da la rutina siguió su camino y tiró el cuchillo al río.
Pero si estaba tiritando la sangre se le heló cuando aquel fulano se paró de golpe y se dio la vuelta. Menos mal que  sabía con total seguridad  que no lo descubriría. Siempre era así, lo confundiría con un niño y no repararía en él. Era su don y su maldición.

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